MARIA ROSA MYSTICA

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jueves, 19 de junio de 2008

MI ÁNGEL GUARDIAN

Una historia que nos enseña a ser conscientes de la dulce protección de nuestro ángel


Había una vez una pequeña niña sentada en un parque. Todos pasaban por su lado y nunca nadie se detenía a preguntarle que le pasaba. Vestida con un traje descolorido, zapatos rotos y sucios, la niña se quedaba sentada mirando a todo el mundo pasar. Ella nunca trató de hablar, y jamás dijo una palabra.

Al día siguiente decidí volver al parque a ver si la niña aún estaba ahí. Faltando pocos metros, la vi sentada en el mismo lugar en el que estaba ayer, con la misma mirada de tristeza en sus ojos.

Me dirijí hacía ella; al acercarme note que en su espalda había una joroba. Ella me miró, y su mirada me rompió el alma. Me senté a su lado y sonriendo le dije "hola".

La pequeña me miró sorprendida y con una voz muy baja respondió a mi saludo. Hablamos hasta que los últimos rayos de sol desaparecieron. Cuando nos quedamos sólo nosotros dos y teniendo a la luna como lumbrera le pregunté por qué estaba tan triste.

Ella me miró y con lágrimas en los ojos me dijo:
- Porque soy diferente.

Yo respondí con una sonrisa:
- Lo eres.

Y ella dijo aún más triste:
- Lo sé.

Entonces yo le contesté:
- Pequeña, ser diferente no es malo. Tú me recuerdas a un ángel, dulce e inocente.

Ella me miró, sonrió y por primera vez sus ojos brillaron con la luz de la alegría.
Despacio ella se levantó y dijo:
- ¿Es cierto lo que acabas de decir?

- Sí -le respondí.. -Eres como un pequeño ángel guardian enviado para proteger a todos los que caminan por aquí.

Ella movió su cabeza afirmativamente y sonrió.
Ante mis ojos algo maravilloso ocurrió. Su joroba se abrió y dos hermosas alas salieron de ahí. Ella me miró sonriente y dijo:

- Yo soy tu ángel guardian.

No sabía que decir. Ella me dijo:
- Por primera vez pensaste en alguien más. Mi mision está cumplida.
Yo me levanté y pregunté por qué nadie la había ayudado.

Ella me miró y sonriendo dijo:
- Tú eres la única persona que podía verme.- Y ante mis ojos desapareció.
Después de ese encuentro mi vida cambió drásticamente. Cuando pienses que solo te tienes a ti mismo, recuerda que tu angel guardian está siempre pendiente de ti.

LOS SANTOS SÍ INTERCEDEN POR LOS CREYENTES

Una de las mayores dudas que se crean con la figura de los santos es su capacidad de ser mediadores entre Dios y los hombres. Debido al pasaje bíblico de 1 Tim 2:5 muchos han hecho una interpretación errada. Ahí se dice: "porque hay un sólo Dios, y también un sólo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre". La primera interpretación nos diría que no cabe duda de que solo Jesús es el mediador entre Dios y los hombres, por lo tanto, afirmar que la intercesión de los santos es posible sería algo anti-bíblico, pero, la realidad es que no la contradice.

Muchos de estas interpretaciones se basan en prejuicios contra la Iglesia y la gran mayoría de interpretadores fundamentalistas terminan contradiciéndose. Esto también se debe a la ignorancia sobre lo que enseña la Iglesia Católica.

En 1 Tim 2, 5 se utiliza la palabra "mesités" (mediador) y también en otros pasajes del Nuevo Testamento de la Biblia en griego, un término que mayormente aparece junto a "alianza": Jesús es el mediador de la nueva alianza.

Cuando en la parte final de 1 Tim 2, 5 se dice " Cristo Jesús hombre", se nota la intención del apóstol Pablo por demostrar que es como hombre que Jesús es capaz de ser el reconciliador y mediador para el hombre. Ya que el pecado vino de la desobediencia del ser humano el único que puede redimirlo deberá ser humano. Algunos han querido utilizar este mensaje de Pablo para quitarle el oficio de mediadora a la Iglesia y añaden arbitrariamente la cita de Col 1,18: "Cristo es la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia", pero el carácter de mediador en Jesús es parte de su función como hombre y no como cabeza de la Iglesia.

Es importante señalar que algo en lo que católicos y protestantes están de acuerdo sobre el texto es que Pablo subraya que Jesús es verdadero hombre y no sólo un mediador. El texto no va en contraposición de la Iglesia, salvo que se busque un quinto pie al gato.

Los siguientes comentarios tratan el término mediador:

"El que Cristo sea el único mediador no significa que haya terminado el papel de los hombres en la historia de la salvación. La mediación de Jesús reviste acá abajo signos sensibles: son los hombres, a los que Jesús confía una función para con su Iglesia; incluso en la vida eterna asocia Jesucristo, en cierta manera, a su mediación los miembros de su cuerpo que han entrado en la gloria. (...) Los que desempeñan no son, propiamente hablando, intermediarios humanos con una misión idéntica a la que tuvieron los mediadores del AT; no añaden una nueva mediación a la del único mediador: no son sino los medios concretos utilizados por éste para llegar a los hombres. (...) Evidentemente, esta función cesa una vez que los miembros del Cuerpo de Cristo se han reunido con su cabeza en su gloria. Pero entonces, respecto a los miembros de la Iglesia que luchan todavía en la tierra, los cristianos vencedores ejercen todavía una función de otra índole. Asociados a la realeza de Cristo (Rev 2,26s; 3,21; cf. 12,5; 19,15), que es un aspecto de su función mediadora, presentan a Dios las oraciones de los santos de acá abajo (5,8; 11,18), que son uno de los factores del fin de la historia." (Leon-Dufour, Vocabulario de Teología Bíblica)

"Los cristianos comparten la autoridad del rey de reyes, constituyéndose en mediadores sacerdotales en el mundo de la humanidad." ( Harrington, Revelation)

El cristiano cuando reza por otro o a un santo, su oración es en Cristo, no pensando que Cristo no tiene nada que ver en la oración. Nuestra oración no excluye la mediación de Cristo sino que es una mediación participada de su mediación. Así, en la Escritura se demuestra como muchas cualidades de Dios se nos atribuyen a nosotros.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos indica (956):

Por el hecho que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad... no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra... Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad.

Muchos cristianos piensan que los santos y todos los que mueren ya no pueden rezar. Es un error increíble pensar que Dios no permita que el amor de los santos siga viviendo al rezar por sus seres amados pues se olvida que nuestro Padre es Dios de vivos, y no de muertos. "Los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos" (Ap 5,8).

La mediación de los santos es real y verdaderamente fuerte ya que ellos viven la Gloria de estar con Cristo en los Cielos, y siguiendo de nuevo al apóstol Pablo cuando dice: "Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, intercesiones y acciones de gracias por todos los hombres (1 Tim 2,1)", los cristianos tenemos la necesidad de orar para vivir el amor reconciliador que nos enseñó Jesús al abrirnos las puertas de la Casa del Padre.

Fuente: aciprensa

miércoles, 18 de junio de 2008

APRENDER DE LAS CAÍDAS

Nadie puede decir que no fracasa nunca, o que fracasa pocas veces.

"El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse", decía el conocido estadista e historiador británico Winston Churchill.
El fracaso es algo que va ligado a la limitación de la condición humana, y lo notmal es que todos los hombres lo constanten con frecuencia cada día. Por eso, lo que puede decirse que triunfan en la vida no es porque no fracasen nunca, o lo hagan muy pocas veces: si triunfan es porque han aprendido a superar esos pequeños y constantes fracasos que van surgiendo, se quiera o no, en la vida de todo hombre normal. Lo que, por el contrario, fracasan en la vida son aquellos que con cada pequeño fracaso, en vez de sacar experiencia, se van hundiendo un poco más.



Triunfar es aprender a fracasar

El éxito en la vida viene de saber afrontar las inevitables faltas de éxito del vivir de cada día. De esta curiosa paradoja depende en mucho el acierto en el vivir. Cada frustración, cada descalabro, cada contrariedad, cada desilusión, lleva consigo el germen de una infinidad de capacidades humanas desconocidas, sobre las que los espíritus pacientes y decididos han subido ir edificando lo mejor de sus vidas.
Las dificultades de la vida juegan, en cierta manera, a nuestro favor. El fracaso hace lucir ante uno mismo la propia limitacion y, al tiempo, nos brinda la oportunidad de superarnos, de dar lo mejor de nosotros mismos. Es así, en medio de un entorno en el que no todo nos viene dado es como se va curtiendo el carácter, como va adquiriendo fuerza y autenticidad.
Sería una completa ingenuidad dejar que la vida se diluyera en una desesperada búsqueda de algo tan utópico como es el deseo de permanecer en un estado de euforia permanente, o de continuos sentimientos agradables. Quien pensara así, estaría casi siempre triste, se sentiría desgraciado, y los que lo rodeen probablemente acabarían estándolo también.



La lección difícil que hay que aprender

Como decía G. von Le Fort, hay una dicha clara y otra oscura, pero el hombre incapaz de saborear la oscura, tampoco es capaz de saborear la clara. O como decia Quevedo, el que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos.
Por eso, en la tarea de educar el propio carácter, o el de los hijos, es muy importante no caer en ninguna especie de neurósis perfeccionista.
No se trata, por ejemplo, de educar a un hijo para que jamás suspenda o jamás rompa un plato, sino más bien para que se esmere en ser un buen estudiente y procure que no se le caiga el plato; y -sobre todo- para que sepa sacar capaz de volver a estudiar con ilusión a pesar de un suspenso, o de recoger los pedazos del plato que se le ha caído.
Porque errores los cometemos todos. La diferencia es que unos sacan de ellos enseñanzas para el futuro y humildad, mientras que otros solo obtienen amargura y pesimismo. El éxito, volvemos a repetir, está en la capacidad de superar los tropiezos con deportividad.
Da pena ver a personas inteligentes venirse abajo y abandonar una carrera o una oposición al primer suspenso; a chicos o chicas jóvenes que fracasan en su primer novizgo y malcdicen contra toda la hujmanidad; a aquellos otros que no pueden soportar un pequeño batacazo en su brillante carrera triunfadora en la amistad, o en lo afectivo, o en lo profesional, y se hunden miserablemente: el mayor de los fracasos suele ser dejar de hacer las cosas por miedo a fracasar. (A. Aguiló)

Fuente: Cristo Hoy.

lunes, 16 de junio de 2008

ORAR EN LA VIDA DIARIA

OBJETIVO:

Descubrir el valor y la importancia que tiene la oración en la vida del joven, y a si mismo, comprender lo que Jesús nos pide a cada uno de nosotros.

PARTIMOS DE LA EXPERIENCIA.

Para contestar en grupos:

- ¿Por qué algunos jóvenes no rezan?
- ¿Es necesaria la Oración en nuestras vidas?
- ¿Qué valores aporta la Oración a los jóvenes?
- ¿Cómo ha de ser la auténtica Oración?
- ¿Cuándo hay que Orar?

BUSCAMOS LUZ SOBRE EL TEMA.

A. “LA ORACIÓN CRISTIANA”

¿Puede orar el hombre de hoy? ¿Sabe el hombre de hoy hablar con Dios? ¿Le interesa?.

Vivimos en un mundo cada vez más materializado donde predomina la técnica, el consumismo, el bombardeo de noticias y estímulos audiovisuales, la valoración de la eficiencia y de la acción exterior. En este cuadro, la oración no tiene sentido, ya que distrae de la única acción importante en la vida: “la transformación del mundo visible”.

Este marco sociocultural influye negativamente en los jóvenes y hace difícil la oración en sus vidas, ya que no propicia la vida en profundidad y la atención a una interiorización basada en el silencio y en la reflexión.

B. ¿QUÉ ES ORAR?

La oración es una relación personal, consciente y amorosa con Dios. Es un dialogo familiar con Dios o, como decía Santa Teresa, “un trato amistoso con quien sabemos que nos ama”. La oración, por tanto, es una relación vital entre dos personas. Es encuentro personal. Mutua presencia, intimidad gratuita y amistosa.

La oración es un DON DE DIOS. La oración, efectivamente, comienza en Dios, actúa la mente y el corazón del hombre y termina en Dios. La Oración no es, pues, una acción meramente humana.

Es Dios quien nos mueve a orar, quien nos da la gracia de orar, iluminando nuestra mente por la fe y moviendo nuestro corazón por la caridad. Sin su gracia somos incapaces de hacer oración.

La oración es una ACTITUD FUNDAMENTAL DEL CREYENTE. Para el no creyente la oración no tiene sentido, ya que sería un absurdo orar ante la nada. Para el cristiano, la oración es el sustento y el alimento de nuestra fe. En ella expresamos la fe, cimentamos la esperanza y nos llenamos de amor a Dios y a los hermanos. La oración, en este sentido es una necesidad para todo cristiano que desea ser fiel a sus compromisos.

LAS DIFICULTADES QUE TIENEN LOS JÓVENES PARA ORAR.

A. DE TIPO TEOLÓGICO.

- LA FALTA DE FE. La oración no les dice nada porque no ha crecido en ellos la fe. No interiorizan. Tienen una fe débil. Todo lo que se refiere a “rezos”, a Dios, les suena a “Rollos” enfadosos.

- MAL CONCEPTO DE LA ORACIÓN. No tienen muy claro en qué consiste la oración: se identifica el “rezar” con el “recitar fórmulas”; la consideran como una imposición. No encuentran sentido a la oración.

- LA FALTA DE CONCIENCIA ECLESIAL. Hacen sus oraciones individuales, entendiéndose “a solas” con Dios. Rezan por “sus” problemas y sus propios asuntos.

B. DE TIPO SOCIOLÓGICO.

- EL AMBIENTE FAMILIAR. Por lo general tal ambiente no les suele ayudar. Algunos no son practicantes, otros no acostumbran hacer oración, etc. Los padres no tienen el cuidado de iniciar en la oración a sus hijos.

- EL PRAGMATISMO. La tendencia a considerar lo inmediato y lo útil como criterio de valor, convierte la oración en algo “no rentable”.

- LAS FORMAS CONCRETAS DE ORACIÓN. En algunas familias se usan fórmulas caducas de oración. En la parroquia, a veces el lenguaje oficial litúrgico no es el más apropiado para ellos, ya que lo sienten difícil, demasiado teológico, lejano a sus vidas.

- EL CONSUMISMO. Vienen con la cabeza llena de cosas y el corazón está como embotado. El ambiente consumista impide la reflexión y el silencio.

C. DE TIPO PSICOLÓGICO.

- LA RUTINA EN LA ORACIÓN. Se cae en la repetición. No se personaliza. La oración es algo tan usado que llega a perder valor.

- LA INCOHERENCIA DE LOS JÓVENES. A veces suelen dejar la oración porque se dan cuenta de que su vida sigue igual y no se comprometen.

- EL SILENCIO. Incapacidad para hacerlo. No se vive en un “ambiente de oración”.

- LA SUPERFICIALIDAD. Nada de esfuerzo, nada de reflexión.

- EL ACTIVISMO. Se está tan ocupado que no se tiene tiempo para nada. ¿Cómo puedo rezar con tantas horas de trabajo o de estudio?

- EL PSICOLOGISMO. Algunos jóvenes van a los grupos juveniles a experimentar la amistad. A hacer algo juntos, más que vivir la fe y poder hacer oración. Buscan más el consuelo, la afectividad que hacer un itinerario creyente.

- LA COMODIDAD. Los jóvenes que están dominados por las comodidades y llevan una vida egoísta no necesitan a Dios. Si no son sensibles a los problemas de los demás, no tienen motivos para rezar.

- EL ESPIRITUALISMO. Algunos practican una oración desvinculada de su vida. Llaman a Dios Padre, pero no construyen fraternidad.

EL MAESTRO DE LA ORACIÓN: “JESÚS”.

Jesucristo recomienda la oración: “ es preciso orar en todo tiempo y no desfallecer” (Lc 18,1); “ustedes, pues, oren de esta manera: Padre nuestro que estás en los cielos” (Mt. 6,9): “pidan y se les dará, busquen y hallarán” (Lc 11,9)...
Jesucristo vive en continua oración : “Se retiraba a lugares solitarios y se daba a la oración” (Lc. 5,16). Jesús ora antes de elegir a los apóstoles, antes de la resurrección de Lázaro, antes de la pasión, etc.

PERO LA PREGUNTA ES: ¿CÓMO ORAR?

Para orar no basta presentar una lista de peticiones a Dios, ni contentarnos con repetir mecánicamente algunos “rezos” aprendidos de memoria.

- ESCUCHA A DIOS. NO HABLES DEMASIADO.
Dios tiene para cada uno de nosotros una palabra original, dicha en muchas maneras a lo largo de nuestra vida (encuentros, llamadas, sucesos, inspiraciones). Si no la escuchas, esa palabra caerá al vacío.

- ORA CON FE EN NOMBRE DE JESÚS.
Para orar es necesario que creamos en Jesucristo, que nos apoyemos en Él... Oremos “en nombre de Jesús”, ya que Dios no puede negar nada a su hijo.

- ORA CON HUMILDAD.
La oración mana de los corazones humildes. Para orar, por consiguiente, hay que sentirse pobre, necesitado de la gracia de Dios. Como el publicano de la parábola que solamente decía: “Señor, ten compasión de mí, que soy un pecador”.

- ORA CON CONSTANCIA.
Cristo en el Evangelio nos exhorta a perseverar en la oración, a mantenernos en ella con una actitud constante. Perseverar en la oración significa no dejarla, no cansarse de ella aunque sea difícil, aunque no sintamos nada, aunque nos digan que es inútil.

- ORA AMANDO AL PRÓJIMO.
Sin amor es imposible la oración. Si el amor al prójimo es sincero y creciente, éste es la más clara señal de que nuestra oración es verdadera. Si no amamos a los demás nuestra oración es una farsa.

- ORA DESDE LA VIDA.
La oración debe partir de la vida, expresar la vida y comprometer la vida. Por eso hay que orar desde la vida: en los momentos felices y amargos, en el triunfo y en el fracaso. Sobre todo hay que orar en los momentos importantes de la vida: al tomar una decisión importante, al escoger la profesión o el estado de vida, al viajar, en las necesidades personales, familiares, sociales, etc.

La oración nos debe llevar a comprometernos más en nuestra vida, a ser más responsables con nuestros deberes cotidianos.

- ORA EN COMUNIDAD.
Además de la oración individual que se realiza en la sociedad y en la intimidad del corazón humano, es necesaria la ORACIÓN COMUNITARIA con el grupo juvenil y, sobre todo, con la comunidad eclesial (ORACIÓN LITÚRGICA).

LA ORACIÓN.

• Comienza por saber escuchar. El cielo emite noche y día.
• No ores para que Dios realice tus planes, sino para que tú realices los planes de Dios.
• No olvides que la fuerza de tu debilidad es la oración.
• Para orar, Cristo te pide una técnica: humildad, confianza y perseverancia.
• ¿No sabes qué decirle a Dios? Háblale de tus sentimientos e intereses.
• No conviertas tu corazón en un monólogo, pues harías a Dios, autor de tus propios pensamientos.
• Cuando ores no seas engreído ni demasiado humilde. Con Dios no valen los trucos. Sé cual eres.
• ¿Y las distracciones voluntarias? Descuida.
• Nunca pienses que cuando hables a Dios Él no te responde. La oración nunca cae en el vacío.
• Ten vida de oración, no ratos de oración.

EXPERIENCIA COMUNITARIA DE ORACIÓN.

Se debe preparar un momento fuerte de reflexión, de la manera que el coordinador crea pertinente de acuerdo a la realidad de su grupo.

Fuente: Pastoral Juvenil de Coyuca.

PIERINA GILLI - ROSA MÍSTICA

DATOS PROPORCIONADOS POR GABRIEL E. ZORILLA. R
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